Pensaba que te habías ido, como un antiguo fantasma, como un
recuerdo de los que se van borrando con el tiempo, los que a pesar de que uno
no quiera recordar, ahí están.. a medias, pero están.
Recordé la primera vez que dijiste las palabras “no puedes”,
las palabras sobre de que era una
persona que nunca podría conseguir nada, y cuando pedía una explicación siempre
respondiste de que era “porque así te fabricaron”, y por un tiempo me
autoconvencí de que sería así, de que me quedaría así…quebrada, sin ninguna
mejora, llena de parches pero en el fondo las fracturas no se podían esconder.
Cuando el tiempo fue pasando comencé a quererte, comencé a
pensar que merecía eso, que era un empuje, y entendí que lo tomaría como un
trampolín, como un escape, que algún día te demostraría de que estabas
equivocado, pero lo reconsideré…
No valía la pena, porque si de alguna manera lo piensas así
es porque alguna razón di, algo en mi viste que no estaba hecha para crecer, y
ante tus ojos quizás siempre iba a ser así, porque no era yo la que estaba
quebrada, eras tú viendo todos tus defectos en mi.
Decidí quedarme, a demostrarte algo, no a que soy mejor de
lo que piensas, sino de que puedo seguir mi vida a pesar de ti, a demostrarte
de que tú no eres suficiente desde siempre, que tú fuiste el que se fabricó de
esa manera, y que no ibas a afectarme de ninguna manera, porque en el fondo no
podía arreglarte.
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