Ahora las palabras toman sentido
cuando que no las ves nunca más,
cuando estás postrada,
ahora que me siento cansada.
Cuando mis largas piernas
no pueden seguir una orden
desde un alma
desfigurada,
comenzando por un espíritu roto.
Mientras los dedos buscan salvación,
como una luz divina
que me opaca por su brillo
desde el fondo de un lugar.
Cuando las voces se hacen fuertes
aunque antes eran débiles,
y los latidos desaparecen
con los ruidos del local.
Siento que mi tiempo se acaba
junto con la emoción frustrada,
de risas sin control,
de cuentos sin final.
Y cuando logro hablarte,
cuando me miras a los ojos,
sé que lo más difícil siempre es y será,
dejarte en un adiós infinito.
(Me gusta escribir poemas, no sé, a veces es como vomitar todo un poco y hacerlo luminoso, me gusta escribir, me gusta sacar, las cosas no siempre se tienen que quedar en el interior)