Iba a subir otra cosa, pero revisando unos escritos preferí
este, toca un tema que me gusta bastante, y en estos momentos de resfriado
mortal no estoy pensando con total claridad.
Canción del dia: Hamburg song-Keane
Caminaba en una tarde-noche calurosa, llevaba horas sin rumbo, mirando el reloj a ratos, esperando que mi tiempo se deformara, y pasara lo suficientemente rápido como para que salieras volando de mi mente, llegué, ahí estaba el puente, ahí estaba la altura perfecta, la caída perfecta, pero antes, me puse a divagar, en ¿cómo te verías en este momento?, ¿qué estabas haciendo?...
La última vez que te vi parecías preocupada, a veces me pregunto si tu cara adoptó esa expresión porque se cansó de tantas burlas por parte de tu actuar...puede que si, en verdad no sé. Pero me gustaba mirarte, en tus distintas facetas, como si de alguna manera todas tus facciones, tus actos, fuesen comprendidos por mí, al final sentía que los absorbía por la vista y los abrazaba.
Recordaba que para ser sincera nunca me gustó abrazar, agradecí que no te gustara tampoco,
pero había noches en que hubiese corrido a tu lado para dormir y fusionarnos contando
ovejas.
Los días pasaban, las
noches con el tiempo se fueron haciendo más largas, y te seguía necesitando,
pero no recibía nada, ni un beso, ni un “¿estás bien?”.
Con el tiempo me
empecé a aburrir, yo te quería conmigo, pero me ignoraste, hasta cuando más te
necesitaba. Así que me las arreglé sin ti, sin tus mensajes, sin tus caricias
inexistentes que tanto imaginé. Hasta dejé de observarte con la delicadeza que
solía hacerlo.
Y cuando ya estaba bien y llevaba un tiempo tratando de
olvidarme de ti, comenzaste a mirarme, a extrañarme, a querer abrazarme en las
noches, me escribiste cartas, no las respondí, me diste abrazos, no los
correspondí, ya no quería nada de ti, a pesar de que ahora podía tenerlo todo,
ya no me era necesario, porque sabía que al recibirlo volverías a irte hacia
atrás, volverías a congelarte de nuevo, y no es mi intención que alguien juegue
con mi alma. Sé que en las múltiples cartas que me entregaste dejaste unas
cosas en claro, que me querías de vuelta, y podías quedarte junto a mí, podía
observarte todo lo que yo quisiera…. No te contesté, ya no quería mirar un par
de ojos vacíos, quería unos ojos que me estuvieran mirando aun que yo no
estuviera realmente ahí, quería unos ojos que miraran a través de mí, sin que
fuese necesario pedir...miré el puente, volví a la realidad, me contuve, y seguí caminando.
Esta foto la tomé hace mucho tiempo, y es raro ver como han cambiado las cosas.