jueves, 31 de julio de 2014

Necesidad (?)

Más allá de los muchos (muchísimos) estados de facebook, que vemos diario a diario sobre desamores, personas despechadas, palos entre pololos (y lo peor es cuando tienes a los dos y se contestan mediante los estados, como si no supiéramos que están hablando de ellos). Eso y una conversación  más o menos profunda que tuve hace unos meses me hizo reflexionar hasta que punto  debemos estar con otra persona, pero más que eso, el “¿por qué?”. He escuchado a gente decir incluso que “necesitan” a otra persona para sentirse completos, para poder suplir alguna falta que se presenta en su vida sentimental. Qué mal! , que mal que se “necesite” tener a alguien. Yo creo que nos falta entender que las cosas llegan, no se buscan, y sobre todo en estos temas. Que en realidad no necesitamos a nadie, podemos desarrollarnos en todos los ámbitos como persona. La mayoría de las mujeres piensan en ser madres de familia casi como un sueño, incluso haciéndolo a un lado superaciones que ponen su persona en primer lugar.

Primero  quiero poder desarrollarme como persona, viajar, trabajar, recorrer, etc. En mi vida nunca he podido divisar que quiero a un compañero sentimental, porque mas allá de que logre o no las cosas anteriores, sé que soy mi propia prioridad y que nadie podría ocupar ese lugar, ni un hijo, ni una familia. Probablemente piense así  porque nunca me he enamorado, pero  más allá de eso la gente que responde con desear una familia muchas veces tampoco lo ha estado. Esto es sólo un ejemplo de que actualmente estamos dejándonos de lado, en el sentido de dejar de lado lo que queremos, y eso es al fin y al cabo lo que nos mueve. No miento al decir que si quiero un compañero de vida, pero no estoy interesada en poner a girar mi mundo por alguien, mis convicciones, lo que quiero, y mis propias metas están primero, y eso se puede llevar a cabo con alguien o completamente sola, no tiene por qué cambiar si conozco a alguien, y pueden ser totalmente compatibles con las metas de la otra persona. La obsesión, la falta de seguridad, y la necesidad de buscar un apoyo solamente nos desvía de nuestros caminos.

miércoles, 30 de julio de 2014

Desórdenes.

Hace un tiempo tuve una amiga, a veces me contaba sobre lo que ella llamaba "desórdenes mentales", y me daba risa que cada cosa que ella sentía la denominara con esa palabra. Es ahí cuando me di cuenta de que quería seguir conociéndola. Con el tiempo me contó que sufrió de anorexia, que no fue algo que ella hubiese elegido, pero la depresión la llevo a perder el interés por ciertas cosas....como la comida, me hablaba de lo poco conforme que se sentía con su cuerpo por los resultados que esta etapa de su vida había traído. Sin embargo nunca le trajo un problema mayor, para todo lo que había pasado se veía bastante repuesta (no encontré otra palabra mejor). Con el tiempo me empezó a contar anécdotas sexuales, enigmas, cosas en la que pensaba, y me llamaba la atención lo fácil que se me daba escuchar, y si era con una persona interesante como ella mejor. Pasaba el tiempo y desarrollé una especie de admiración, ella era de esas rebeldes de verdad, como que le creía todo lo que me decía, a pesar de que cada vez que terminaba contándome algo me quedaba una especie de sensación de mierda, no la puedo describir, como una frustración, en el fondo quería ser como ella, quería pasar por esas cosas y volverme creíble, una persona interesante, onda que hablara y hubiese una cabra chica que le gustara lo que digo. Como ella lo hacía conmigo.
Finalmente y después de otras cosas que prefiero dejar fuera, pasando los años me he dado cuenta de que tenía una debilidad natural por los demás, pero no desde el lado malo, no desde el lado "pavo" como diría una tía que no me cae muy bien, es como si me gustara extraer cosas que me llaman la atención de los demás, sólo para luego recordarlos y volver a sentir lo que sentí cuando hablaba, es como recordar olores, como recordar sabores. Cada persona tiene algo especial, eso todos lo saben, pero no todos son interesantes, y para mi al menos es mucho mas importe lo segunda, ahí me di cuenta de que cuando terminaba frustrada con alguien, cuando terminaba agotada, cuando no tenía ganas de hablar, iba a terminar hecha mierda, podía llorar, y nunca entendía por qué. 
Actualmente entendí de que en ese tiempo era quizás influenciable, y eso es lo peor que alguien puede ser, claramente era mas chica, ahora no lo considero, pero me sirve para darme cuenta de varias cosas. La gente a veces espera a alguien interesado solamente para desahogarse, para impresionar, para mentir, para ser aceptados, nunca he entendido bien por qué la gente cuenta sus problemas por redes sociales, por qué se los cuenta a desconocidos, por qué llora en espacios públicos, y creo que lo que en ese tiempo veía actualmente es una versión magnificada. Estoy en la generación que necesita atención, que necesita contar todo, que necesita ser escuchada y entendida, pero por sobre todo necesita a ALGUIEN para poder ser escuchado, alguien a quien engatusar, alguien para ser creíble.
A veces me acuerdo de esa amiga, de la forma en que hablaba, y me da miedo saber en que se ha convertido ahora y que quizás esté totalmente equivocada.