domingo, 28 de junio de 2015

Densidad


Voy  caminando, la Alameda siempre está en movimiento, siempre llena de gente, pero es como si al caminar siempre estás solo, como si pudieras lanzarte contra un auto y saldría el conductor a limpiar las manchas de sangre. Nada más. No lo pienso, pero me detengo.

Y es que los desenfoques siempre restan, me desequilibran, me hacen perder el rumbo, que al final nunca tomé con tanta seriedad, y espero de verdad nunca tomarle demasiada importancia a esos temas. A esas cosas que la gente va pidiendo y no va cumpliendo, cosas que se vomitan antes de haberlas comido.

Y es que somos parte de todo eso también, somos un todo, estamos tan rotos, estamos tan decaídos que ya no nos podemos arreglar, así que aprendimos a caminar así, a perder el miedo porque en realidad el de al lado siempre está peor. Caminamos rotos, y nos empezamos a adaptar, nos empezamos a querer así, porque en realidad no nos queda de otra.

Si tenemos suerte encontramos a alguien que se sienta parecido, nos sentimos dichosos, me abrazas, te abrazo, y nos prometemos que es verdad, que va a funcionar, cuando sabemos que no es así, sabemos que no es posible, pero hacemos como que lo creímos, y nos hace felices momentáneamente, porque así funcionamos. Y me gustaba sentirme así, si al final tú me querías aun que no estuviera terminada.


Una lástima, una lástima que nada es realmente sincero, una lástima que no se pueda pedir la verdad en un charco de mentiras. Pero no me puedo quejar, así funcionamos todos, y ya no se puede cambiar, tendríamos que nacer otra vez, cambiar el espacio temporal, y eso ya es cansador, sé que lo piensas y te fatiga, pero  también hacemos como que lo creemos. Porque al final, es lo único que nos queda, somos parte de esta inmensidad.




                                   

lunes, 15 de junio de 2015

Infidelidad



No tengo una introducción para esto, sólo quiero tocar el tema.

Al momento de estar con alguien, sentimentalmente hablando, estamos tomando una responsabilidad (por mas open mind que queramos parecer). Es una responsabilidad que al final va a tomar parte de nuestro tiempo, parte de  nuestra vida, independiente de la importancia que queramos darle. 

La mayoría de nosotros si no exigimos la fidelidad la damos por hecho. Pero ¿por qué? Desde hace un tiempo lo comprendí, yo no soy dueña de la otra persona, no tengo la facultad de decirle que haga algo que no quiere, ni de muchos menos exigirlo,  porque al comenzar una relación me estoy dando a  conocer, no me he ganado nada, ni viceversa.

En el fondo el hecho de ser fiel se va ganando con el tiempo, no puedo exigirlo porque quizás la otra persona ni siquiera cree en la monogamia, ni siquiera cree en el amor individual, ni siquiera tiene ganas de ser fiel, y eso si no es entendido, al menos debe ser escuchado (si, no es común, pero quién sabe).

En el fondo soy la clase de persona que si está con alguien no puede estar con nadie más, nunca he sido infiel, pero eso no me hace mejor ni peor que otra persona que decide no serlo.  Principalmente porque otras personas tienen otros parámetros, y hasta el día de hoy no puedo exigirle a nadie serle fiel si es que no me conoce lo suficiente, si es que no nos queremos lo suficiente, si es que no hay la confianza suficiente.


No somos dueños de nadie, no podemos exigir nada, y la monogamia es algo que a fin de cuentas creamos nosotros,  y como muchas otras cosas no pretendamos que todos quieran llevarla a cabo.

Pintura: Frida Kahlo