lunes, 6 de febrero de 2017

Prometido

Estuve en el lado delos  brillos, de árboles de esplendor, pero solo un minuto, solo un momento para darme cuenta de que tenía que escapar de tanto sentimiento. Mis ojos se llenaron de lágrimas, de admiración, hasta que en un momento no pude contenerlo más, era demasiado, sobresalía por mis ojos, y comencé a sentir terror, no podía merecer mirar tanta belleza, tanto bienestar. En el fondo sabía que no pertenecía ahí, que estaba ensuciando un terreno en el cual nadie antes había sido capaz de estar.

 Miré mis zapatos, estaban sucios, miré el suelo, un pasto, verde, brillante, impresionante, me hacía sentir tan miserable, tan poca cosa que decidí llorar, decidí de manera cobarde que no era necesario que me quedara para ser feliz, que aquella tierra era para ganadores y yo no estaba dentro de esa lista, me auto exilié, me castigué y me repetí  que nunca volvería ahí, decidí reiniciar, decidí olvidar el camino a ese lugar. Hoy lo recuerdo, hoy que todo está tan sucio, que mis pies a veces logran tocar el suelo para levantar el polvo que sobra de este lugar. Limpio el espejo, miro hacia afuera, sigo mi camino.



domingo, 15 de enero de 2017

Recuerdos

Pensaba que te habías ido, como un antiguo fantasma, como un recuerdo de los que se van borrando con el tiempo, los que a pesar de que uno no quiera recordar, ahí están.. a medias, pero están.
Recordé la primera vez que dijiste las palabras “no puedes”, las palabras sobre  de que era una persona que nunca podría conseguir nada, y cuando pedía una explicación siempre respondiste de que era “porque así te fabricaron”, y por un tiempo me autoconvencí de que sería así, de que me quedaría así…quebrada, sin ninguna mejora, llena de parches pero en el fondo las fracturas no se podían esconder.

Cuando el tiempo fue pasando comencé a quererte, comencé a pensar que merecía eso, que era un empuje, y entendí que lo tomaría como un trampolín, como un escape, que algún día te demostraría de que estabas equivocado, pero lo reconsideré…

No valía la pena, porque si de alguna manera lo piensas así es porque alguna razón di, algo en mi viste que no estaba hecha para crecer, y ante tus ojos quizás siempre iba a ser así, porque no era yo la que estaba quebrada, eras tú viendo todos tus defectos en mi.


Decidí quedarme, a demostrarte algo, no a que soy mejor de lo que piensas, sino de que puedo seguir mi vida a pesar de ti, a demostrarte de que tú no eres suficiente desde siempre, que tú fuiste el que se fabricó de esa manera, y que no ibas a afectarme de ninguna manera, porque en el fondo no podía arreglarte.

jueves, 11 de agosto de 2016

Cuando estabas

Hace un tiempo me topé contigo, parecías cansado, estresado, oxidado. Es extraño como lo que transmites distorsiona hasta atacar a otros planos, cosas que a la larga no deberían importarme, pero aquí estoy, llenándome de pensamientos incompletos, de canciones sin terminar, y se transforma como en cada cosa que la frustración fue mayor, qué extraño! Qué poco humano!

Que hasta los más tranquilos momentos quieren cumplir con altas expectativas.

No me hace bien recordar como estas porque es como si no fueras tú, como si otro ocupó tu lugar, como que ya no funcionan de la misma manera.


Pensé en saludar, pero me arrepentí, no quise sacarte del carril que estás metido, y del que espero puedas  salir.

                                 Foto de exposición "Lose your mind" por David Shrigley

miércoles, 13 de julio de 2016

Ellos

Me he encontrado en mi mismo, en lo que sueño, en lo que veo, en lo que respiro. Y entre más lo hago más me entristezco, porque lo que soy no es más de lo que he visto, porque conformo un todo, un todo que no es de mis ideales ni de mis valores. Sin embargo me incluyen, me tienen en cuenta, me respetan, algunos hasta me quieren, me desean, y muy a menudo me vuelven a invitar a  unirme, aún sabiendo que ya no puedo hacer nada, que me llevan, que no tengo fuerzas para pelear. 

Ellos saben que han ganado, ellos se ríen de mi porque saben que soy suyo, que me pueden pedir lo que quieran, y aún en contra de mi voluntad lo tendré que hacer. Pero yo no elegí esto, yo no vine para esto…me embaucaron, me cegaron, me engatusaron para hacerme creer que estaría bien.


Ya no quiero seguir, ya no quiero ayudar, sin embargo no es algo que yo elija, ya me están apurando, ya saben que lo haré.



viernes, 20 de mayo de 2016

.........

Siempre me pareciste lo más similar a algo lejano, no podía describirte, no podía determinar a qué te parecías, no podía compararte con nada que había visto antes, porque claramente no estabas hecho  con el mismo material.

Siempre luché por tener un alma perfecta como se canta en las mejores canciones, pero sabía que a pesar de todo, mi cabeza no iba poder olvidar lo que alguna vez fui capaz de ver. Porque hay cosas que solamente pasan una vez, que por más que intentes sacarle provecho a veces no se puede pedir más. Porque lo mejor, a veces es lo más egoísta.

Intento visualizarte a ratos,  con cierto pesimismo, porque sé que no podría llegar a tu recuerdo completamente, a armarte como a un rompecabezas, a desarmar, guardar, y sacarte cuando te extrañara.

A veces voy caminando por las calles, y es como si en realidad las cosas nunca estuvieron tan apagadas, es que yo nunca pude prender ni una luz en tu camino, es que yo nunca pude estar lista para llegar. ¿Y qué viene ahora? ¿Y qué piensas ahora?,  ahora que nadie está cerca podrías darme una respuesta, ahora que a nadie le interesa escuchar lo inconcluso de cada historia.

Pero es una lástima, una lástima que no pueda encontrar todos los colores que alguna vez me rodearon, y que de alguna forma nacían de ti.

viernes, 16 de octubre de 2015

El temporal

(Este cuento lo escribí hace unos días, he estado vomitando muchas letras, y a veces es mejor no darle tantas vueltas a las cosas, así como las palabras tienen que salir, todo en algún momento tiene que quedarse afuera para poder observarlo, entenderlo y abrazarlo)


Estaba tan frío que sus extremidades ya no respondían a los estímulos, recordaba los tiempos en que salía a correr con un amigo, salía a recorrer lugares que pensó que nunca conocería.

Se puso su chaqueta, con muy poca habilidad (casi nula), el paso de los años se hacía presente en cada movimiento, ya no era el hombre joven y audaz que solía ser hace unos años, ya estaba viejo, le costaba caminar, la espalda cada vez más encorvada, y cuando tosía (casi siempre), sentía que se le salía el alma por la boca.

Esa noche le pasó algo distinto, algo que lo dejó ligeramente desencajado, era como si alguien le hubiese venido a avisar que el fin ya estaba cerca…su fin. Debía hacer algo, debía detenerlo, él no debía irse, no quería, su esposa se fue, murió hace un par de años atrás, y la experiencia lo dejó tan traumado que el hecho de pensar en la muerte le daba escalofríos.

Decidió que saldría, que iba a tomar un poco de aire fresco. Y  así lo hizo, salió rápido antes de preguntárselo otra vez,  caminó, salió sin el bastón, recorrió algunos parques cercanos, soñó despierto un rato, hasta que se sentía tan cansado que supo que debía volver. Cuando se había decidido a hacerlo comenzó a llover torrencialmente, y no sabía qué hacer, su teléfono se había quedado en la casa por lo apurado que salió, no podía parar un taxi, estaba muy mal ubicado.

 Hasta que dentro de ese caótico momento algo sucedió, algo extraño le había pasado, algo distinto, como si… se volviera a sentir joven, lleno de vida, con los músculos en las piernas que tanto lo caracterizaban en su juventud, y no lo pensó dos veces antes de ponerse a correr, a saltar arriba de los bancos, gritaba, hasta pudo hacer un par de piruetas. Maldijo por no haber llevado una cámara con él, cuando llegara a casa nadie le creería, y hubiese sido una gran historia para el domingo familiar.

Y fue como un lugar, una música, un color, un olor, algo, un todo que le subía por el cuerpo, y se estremeció.

Al domingo familiar el abuelo no llegó, el viernes en el que habían anunciado lluvia murió de un ataque cardíaco, las facciones de su cara delataban paz interior.

Foto tomada en Pupuya (de mis lugares favoritos), un día después de un pequeño temporal.

lunes, 21 de septiembre de 2015

Más.

Iba a subir otra cosa, pero revisando unos escritos preferí este, toca un tema que me gusta bastante, y en estos momentos de resfriado mortal no estoy pensando con total claridad.

Canción del dia: Hamburg song-Keane



Caminaba en una tarde-noche calurosa, llevaba horas sin rumbo, mirando el reloj a ratos, esperando que mi tiempo se deformara, y pasara lo suficientemente rápido como para que salieras volando de mi mente, llegué, ahí estaba el puente, ahí estaba la altura perfecta, la caída perfecta, pero antes, me puse a divagar, en ¿cómo te verías en este momento?, ¿qué estabas haciendo?...

La última vez que te vi parecías preocupada, a veces me pregunto si tu cara adoptó esa expresión porque se cansó de tantas burlas por parte de tu actuar...puede que si, en verdad no sé. Pero me gustaba mirarte, en tus distintas facetas, como si de alguna manera todas tus facciones, tus actos, fuesen comprendidos por mí, al final sentía que los absorbía por la vista y los abrazaba.

Recordaba que para ser sincera nunca me gustó abrazar, agradecí que no te gustara tampoco, pero había noches en que hubiese corrido a tu lado para dormir y fusionarnos contando ovejas.

 Los días pasaban, las noches con el tiempo se fueron haciendo más largas, y te seguía necesitando, pero no recibía nada, ni un beso, ni un “¿estás bien?”.

 Con el tiempo me empecé a aburrir, yo te quería conmigo, pero me ignoraste, hasta cuando más te necesitaba. Así que me las arreglé sin ti, sin tus mensajes, sin tus caricias inexistentes que tanto imaginé. Hasta dejé de observarte con la delicadeza que solía hacerlo.
Y cuando ya estaba bien y llevaba un tiempo tratando de olvidarme de ti, comenzaste a mirarme, a extrañarme, a querer abrazarme en las noches, me escribiste cartas, no las respondí, me diste abrazos, no los correspondí, ya no quería nada de ti, a pesar de que ahora podía tenerlo todo, ya no me era necesario, porque sabía que al recibirlo volverías a irte hacia atrás, volverías a congelarte de nuevo, y no es mi intención que alguien juegue con mi alma. Sé que en las múltiples cartas que me entregaste dejaste unas cosas en claro, que me querías de vuelta, y podías quedarte junto a mí, podía observarte todo lo que yo quisiera…. No te contesté, ya no quería mirar un par de ojos vacíos, quería unos ojos que me estuvieran mirando aun que yo no estuviera realmente ahí, quería unos ojos que miraran a través de mí, sin que fuese necesario pedir...miré el puente, volví a la realidad, me contuve, y seguí caminando.
Esta foto la tomé hace mucho tiempo, y es raro ver como han cambiado las cosas.