Siempre me pareciste lo más similar a algo lejano, no podía
describirte, no podía determinar a qué te parecías, no podía compararte con
nada que había visto antes, porque claramente no estabas hecho con el mismo material.
Siempre luché por tener un alma perfecta como se canta en
las mejores canciones, pero sabía que a pesar de todo, mi cabeza no iba poder
olvidar lo que alguna vez fui capaz de ver. Porque hay cosas que solamente
pasan una vez, que por más que intentes sacarle provecho a veces no se puede pedir
más. Porque lo mejor, a veces es lo más egoísta.
Intento visualizarte a ratos, con cierto pesimismo, porque sé que no podría
llegar a tu recuerdo completamente, a armarte como a un rompecabezas, a
desarmar, guardar, y sacarte cuando te extrañara.
A veces voy caminando por las calles, y es como si en
realidad las cosas nunca estuvieron tan apagadas, es que yo nunca pude prender
ni una luz en tu camino, es que yo nunca pude estar lista para llegar. ¿Y qué
viene ahora? ¿Y qué piensas ahora?, ahora
que nadie está cerca podrías darme una respuesta, ahora que a nadie le interesa
escuchar lo inconcluso de cada historia.
Pero es una lástima, una lástima que no pueda encontrar
todos los colores que alguna vez me rodearon, y que de alguna forma nacían de
ti.