sábado, 12 de septiembre de 2015

¿Y si retrocedemos el tiempo?



A ratos pienso que haría exactamente lo mismo. Y entiendo que algunas cosas sean personales, pero existe un molde que la mayoría se empeña en romper, de todas maneras debe ser así, sería aburrido estar atrapados en un mismo margen.  Y es por eso que debí existir con mis complejas evoluciones, creyendo salvar al mundo, creyendo ser la protagonista de una película recién lanzada, a ratos evoluciones lentas con tanta información, con ganas de saberlo todo, a pesar de que ese todo siempre estuvo ahí.

Con mi “juventud” tardía y sonrojada, típico, cuando llegué a una especia de colegio nuevo, y ya en séptimo todas mis compañeras hablaban de sus primeros besos, y a mí me importaba una mierda, casi me conformaba con novelas (que el 99% de las veces parecían más interesantes que la misma vida).

Era parte de mis creaciones que me daba vergüenza mostrar, hasta cierto punto que decidí cambiar cuando ya el tema se hizo más serio, más tirante en mi interior. Con algún sujeto que prometía dejar a su polola algún día, pero ese día jamás llegó, conformándome con poco, pensando que realmente así debían ser las cosas para mí.

Y ahí me di cuenta de la intensidad de la muerte, de la intensidad del estar, porque como di a entender en otro escrito, hay muchísimas formas de morir, y no, no me refiero a la convencional. Hay una película “Who loves Gilbert Grape?”, en la cual el padre del protagonista muere, y él se siente mejor diciendo “de todas maneras ya estaba muerto hace un tiempo atrás”.

La gente se tiende a dejar estar, a morir, a morir por lapsus, a mantenerse así, porque es más cómodo, pero bueno. Hay que salir a flote de vez en cuando, respirar lo suficiente para que al hundirnos nuevamente la lucha no sea tan exhaustiva. Y me sentí así parte de mi pasado (y esa es una de las razones por la cual no cambiaría nada), como incompleta, la sensación de estar llena de muchas cosas, y no poder distribuirlas. Es más común  de lo que pensaba, uno tiene a sentirse especial todo el tiempo, y lo es, pero eso se basa en una normalidad general.

Debo decir con cierto orgullo que nunca me uní del todo, actualmente hay un pequeño porcentaje de mi que aún no se puede distribuir, quizás cambiaría eso, o quizás no, tal vez es hasta algo bueno. Seguir refugiándome en cosas que no son tangibles del todo.

PD: esta foto la tomé en pupuya, cuando recién tenía la cámara. 

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