miércoles, 22 de julio de 2015

Fortaleza



Estaba cansada, estaba agotada, me acerqué a la ventana, y dejé de tirar piedras porque sabía que nadie se iba a asomar… tomé todas las piedras y construí una fortaleza, mía, solo mía. Me cubría de vez en cuando, tenía algunas goteras, que con el tiempo no tuvieron arreglo, le puse ruedas, me costó pero lo conseguí, pude moverla, pude moverme, como una tortuga con su gran caparazón. 

Con el tiempo la arreglé, pinté, le puse mi sello, la sentía mía, y cuando salía a buscar alimento para sobrevivir la extrañaba, quería regresar, porque ahí me sentía en paz. Creía  que se sentía mal si yo no estaba, así que salía para lo que era estrictamente necesario, incluso contaba los minutos para volver.
Había logrado hacer amigos en la comunidad en que vivía, pero ellos no se comparaban a lo que me cubría día y noche, al final sentía que le debía algo, y mi compañía era lo mínimo que podía darle. De alguna manera le di vida, tenía sentimientos, me podía querer, y yo la quería a ella. Le dibujaba lo que sentía, me emocionaba y sentía su emoción conmigo.

Un día hubo un viento muy fuerte, y así como en los cuentos, mi fortaleza no lo soportó, y se derrumbó cayendo sobre mí. Me hizo daño, pero aún así traté de juntar todo, hice todo mi esfuerzo mientras la gente comentaba que estaba loca, le di hasta mi último aliento, pero el viento fue demasiado cruel con ella, luego de pensarlo no podía aceptar que me hubiese hecho daño, me hirió, no tuvo compasión al caer sobre mí. Y de un momento a otro me sentí en el principio, en el comienzo, en el punto de partida. 

Lloré, golpeé los puños contra los escombros, me paré, me sequé las lágrimas y sonreí, lloré nuevamente, pero esta vez de alegría, ambos éramos libres…. ya  no nos necesitábamos. Desde ese momento supe que yo  era mi única fortaleza, y que nunca me desmoronaría después de eso. 


2 comentarios:

  1. Me puse a pensar y divagar en un rato de la noche y me dí cuenta de una pequeña cosa, pensé en ti.
    No hay que pensárselo con tanta locura y fuerza tampoco, es un pensamiento como miles tiene uno durante el día, pero eres un bonito pensamiento, o sea más bien agradable y reflexivo.
    A veces eres un puzzle, a veces eres un espejo y otras eres tú no más, libre de pesos encima.
    ¿Pero cuál es la normalidad de eso? ¿Qué puede encontrar uno? ojalá a veces uno pudiera entender cómo funcionan los pensamientos humanos, habría menos sorpresas, pero más certezas, de esas que caen solitas del cajón, como cuando uno intenta apagar el despertador y se le cae el teléfono del velador.

    A veces es mejor no ponerse a buscar respuestas, fluir sin un fin más que fluir y lo que venga, será, total como toda lluvia paró, todo pasó.
    No estás loca, aunque quisieras alguna vez, bueno, todos los cuerdos alguna vez lo quisimos.
    Las cosas no han estado bien en el cielo últimamente, y todo se está reflejando cuáticamente en los de la tierra, como que hay golpes que lo debilitan a uno y lo hacen más errático o inseguro, donde la zona de confort parece lo ideal para refugiarse, pero parece que olvidamos que esta misma zona de confort está dentro de nuestra misma cabeza dubitativa, insegura y dañada, son los propios miedos y temores de uno los que lo cobijan, es un poco contrariado.

    A veces pienso que me doy más importancia de la que realmente tengo, son difíciles a veces las relaciones sociales ¿o no? ¿Cuánto se puede vivir con los ojos cerrados?

    Todos somos rasposos y al acercarnos nos dañamos, pero es rico a veces tener el calor humano, la cercanía o el construir algo parecido a un puente, una vez un animé, (sí) hablaba del dilema del erizo.. imagínate si todos fueramos erizos, uno a veces querrá acercarse a otros para sentirlos cerca, pero mientras más se acercan, más se clavan sus pinchudas puntitas.

    AY.

    No le demos color.

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    1. Yo creo saber lo que escribiste, pero a veces me es tan complicado aplicarlo, interiorizarlo, hacerlo mío.
      Con el tiempo he luchado por dejar las cosas fluir, pero siempre termino forzándolas, y soy débil, es una de mis desventajas no tan desventajas ( a veces me impulsan).
      Me gusta leerte, dale color no más

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